La situación: seis meses de impagos y una deuda de 6.600 €
El propietario tenía alquilada una vivienda en Dos Hermanas. El inquilino dejó de pagar la renta y la deuda fue creciendo mes a mes hasta pasar de los 6.600 €.
Había intentado arreglarlo por las buenas, hablando con él. No hubo forma: ni pagaba ni se iba, y tampoco daba una fecha. Mientras tanto, el propietario seguía con los gastos de una vivienda que no le daba nada.
Es la situación de la que habla toda esta web, y el motivo por el que la gente nos llama: qué es un inquiokupa y qué se puede hacer.
Qué hicimos: burofax, propuesta por escrito y mediación en la vivienda
Estudiamos el caso con el contrato y los recibos que faltaban, y le dimos el presupuesto cerrado. A partir de ahí, lo de siempre:
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Burofax con la propuesta de salida
Le reclamamos la deuda por escrito y le pusimos encima de la mesa una salida con fecha. Así queda acreditado el intento de negociación que la ley exige antes de demandar.
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Mediación en la propia vivienda
Nuestros mediadores fueron a hablar con él en persona. Le explicaron qué pasaba si seguía allí y qué ganaba yéndose con un acuerdo.
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Acuerdo y salida voluntaria
Aceptó una fecha para irse. El día acordado estuvimos allí: recogimos las llaves, cambiamos la cerradura y levantamos acta del estado de la vivienda.
El propietario no tuvo que ir ni una sola vez a la vivienda, ni hablar con el inquilino. Se lo fuimos contando por teléfono.
El resultado: vivienda recuperada en dos semanas
Dos semanas desde que entramos en el caso hasta que el propietario volvió a tener sus llaves. Sin demanda, sin juicio y sin esperar una fecha de lanzamiento.
La deuda de los seis meses es otra historia, y el propietario lo sabía desde el principio: recuperar la vivienda y cobrar lo que te deben son dos cosas distintas. Lo primero se consiguió en quince días. Lo segundo depende de que el inquilino tenga con qué pagar.
Por qué este caso fue rápido, y por qué no todos lo son
Fue rápido por una razón concreta: el inquilino aceptó el acuerdo. Cuando eso pasa, no hay juzgado de por medio y los plazos los ponen las partes.
Cuando no acepta, el camino es el otro: la demanda de desahucio. Y ahí ya no mandamos nosotros, sino la carga del juzgado, si se opone y si es vulnerable. Eso son meses, no semanas.
No hay fórmulas mágicas ni plazos que valgan para todos. Si alguien te da un plazo cerrado antes de ver tu contrato, desconfía. Los plazos reales, con sus dos caminos, están en cuánto se tarda en echar a un inquilino que no paga.
Qué puedes sacar de este caso para el tuyo
- Empezar pronto cuesta menos. Seis meses de impago son 6.600 € que ya no estaban. Cuanto antes se mueve ficha, menos deuda se acumula.
- Hablar por tu cuenta casi nunca funciona. Este propietario lo intentó durante meses. La conversación cambió cuando llegó por escrito y con una propuesta concreta.
- El acuerdo es la vía rápida. No siempre se consigue, pero cuando se consigue te ahorra el juicio y los meses de espera.
Caso de un cliente de Inquiokupa, publicado con su permiso y sin datos que permitan identificarle. Texto de Fran Ruiz, responsable de Inquiokupa · .